La Señal De Su Venida


Introducción

Una palabra especial ... del autor.

En esta edad de gran expectación, todos de nosotros sabiendo que una cosa grande está para transpirar, es con gran reverencia y respeto para la Palabra de Dios que tratamos, con todo de nuestro corazón, de predicar el evangelio a toda criatura. Mientras grandes pesares y calamidades se caen sobre la humanidad, nuestro deseo es decir algo que animará y alentará a los apesadumbrados. Motivo de tanto duelo, se ve que el mundo se ha hecho vacío de gozo y felicidad. El pecado está rabiando, tomando su monta con golpes devastadores de crueldad y brutalidad. Es cierto que todas de estas cosas están apuntando a “La Señal de Su Venida,” mientras que tanta gente están inconscientes del Cristo espiritual que en este tiempo aparece en los corazones de humanidad.

Será bien si paramos a considerar, y también a ponderar la senda de nuestros pies, mientras que buscamos del todo una dirección sobrio de vida, porque en que somos una gente natural, las Escrituras nos dicen que somos carnales, que quiere decir de un juicio natural. Por eso, en que la vida existe en el espíritu, nos hallamos en un desierto de frustración y ansiedad. Aseguradamente, si Dios es un espíritu, entonces nosotros que pensamos en términos naturales no podemos comprender las cosas espirituales, puesto que hay dos mundos diferentes con los cuales uno tiene que afrentarse, y el mundo de cosas naturales pertenece a Esau tanto tiempo que está bajo la maldición. El Jacob espiritual no más tiene acceso a las cosas tangibles de materia, tanto tiempo que todo es filtrado por el proceso de piedad y fe. Por esto, podemos ver bien lo que las Escrituras indican cuando hablan de los impios siendo cortados o cegados a la venida del Hijo de Dios.

Qué el Señor, mediante Su bondad, nos dé el espíritu de revelación, para que nosotros, como el Apóstol Pablo decía en sus escritos, tengamos los ojos alumbrados, para que comprendamos la altura, profundidad, anchura y la longitud del entendimiento de Cristo. Cuando los judíos le preguntaron a Jesús, “¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Jesús respondió por decir que el reino de Dios no es de este mundo, tampoco puede ser hallado por observación humana. El les señaló a ellos que la ley y los profetas existieron hasta Juan, y que desde aquel tiempo, el reino de Dios fue predicado. El los hizo a entender que el reino de Dios era una herencia espiritual, y que estaba en ellos como individuos, y que de sus seres más profundos, por el acto de fe, el poder transformador de Dios los cambiarían de gloria a gloria, mientras brotó de adentro como una gran luz de comprensión. Por eso podemos ver por que el cambio de nuestro ser externo será de tal modo que la inteligencia humana no pueda comprenderlo, en que Dios asemejó el razonamiento humano a las tinieblas por causa de la infiltración Satánica, que deriva del árbol de ciencia en el huerto de Eden.

La mente de Cristo se refiere como luz; por tanto, si el entendimiento humano se refiere como tinieblas, entonces sabemos por que Cristo vendrá como ladrón en la noche a los desprevenidos, mientras nosotros que somos hijos del día sabremos que “La Señal de Su Venida” ya se acerca.

Qué el Señor les bendiga mientras que entran en estos escritos. Confiamos que serán un alumbramiento y aliento a su corazón.


La Señal De Su Venida

Y estando El sentado en el Monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: “Dínos, ¿cuando serán estas cosas, y que señal habrá de Tu venida, y del fin del siglo?” Respondiendo Jesús, les dijo: “Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en Mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañanrán. Y oiréis de querras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terramotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de Mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en el invierno ni en el día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”

Me siento que la venida del Señor está tan cerca que necesitamos ser conmovidos y saber algo tocante las Escrituras y lo que Dios va a requerir de nosotros.

Es evidente en capítulo 24 del libro de Mateo, que Cristo está hablando del fin del tiempo. También me es evidente, aunque no te sea evidente a ti, que este pertenece al sexto sello del libro del Apocalipsis, donde la Biblia habla de los cielos desarrollándose como un pergamino y el Señor apareciendo en los cielos, y todos los tribus de la tierra llorando delante del Señor.

Bueno, hay una cosa que necesitamos entender plenamente, y esto es que la venida del Señor no va a ser secreto. Hay mucha gente que tratan de dejar la impresión que la venida del Señor es un gran secreto, pero no es secreto. Como Jesús lo expresó, “No va a suceder en alguna cámara secreta.” No va a pasar en un lugar escondido en el desierto. No va a ser una venida secreta en la vida de un ser humano. Pero va a venir abiertamente en los cielos donde Jesús mismo aparecerá en un cuerpo literal, en que El tiene un cuerpo natural exactamente como tú y yo. El va a aparecer en los cielos naturales, en los nubes naturales, y toda la gente natural de este mundo natural van a ver Su persona natural. La gente que tiene una doctrina que Cristo ya viene en el espíritu, pero que no hay tal cosa como una venida natural del Señor Jesús están predicando falsamente, porque eso no es la verdad. Cristo Jesús, eso es, Dios el espíritu Eterno, tiene un personaje humano, un cuerpo, así como el Hermano Pike tiene uno, y en algun día ese cuerpo humano que fue sepultado, que fue resuscitado del sepulcro, que ya se sienta a la diestra del Padre con una vestidura sumergida en sangre, vendrá (Apocalipsis 19) montado en un caballo blanco, y todos los ejércitos del cielo le seguirán en su propio personaje, y ellos volverán a esta tierra para ejecutar el juicio sobre los que hacen iniquidad, y la sangre correrá hasta los frenos de los caballos.

Bueno, no hay secreto en la venida del Señor. Pero la única cosa es que la venida de Jesús será tan de aprisa que nosotros que no estamos listos y velando, no podremos llegar hacer la traslación. Yo sé que hay una venida secreta del Cristo. Hay una apariencia secreta del Cristo cuando El viene como un ladrón en la noche para juntar a Su gente espiritual en un grupo y en un cuerpo. Aquella venida espiritual será en la personaje de seres humanos. No será en el cuerpo del Cristo Jesús, quien es el Señor y Salvador de todos, pero será en los corazones de los hombres, una venida espiritual a un mundo gentil, en que los gentiles no podrán verlo, tampoco los judíos. Nadie sabrá que este está pasando sino los elegidos, hasta que Dios ha juntado todo Su pueblo, y los ha arrebatado y los ha escondido como fue con las diez virgenes: arrebatados y encerrados. Entonces los otros despertarán al hecho de que algo había pasado que ellos no habían planeado. Pero la venida de Cristo Jesús, el Señor mismo, no va a ser secreto. Será una cosa abierta donde Jesús, un cuerpo literal, aparecerá en los cielos. He tratado de expresar a mi gente y a los de que he predicado que hay una diferencia entre el aparecer del Señor Jesús Cristo como Cristo en el espíritu, y el aparecer de Jesús como un ser humano, o es decir la venida de Jesús. La venida del Señor es cuando El viene para juntar a Sus elegidos, que son los judíos. La Biblia dice que ellos son los elegidos para el amor del Padre. Los judíos naturales son los elegidos naturales que están buscando un Jesús natural. Pero nosotros somos judíos espirituales que somos elegidos espirituales, que buscamos un Cristo espiritual.

Cuando el cuerpo de Jesús vuelva en los cielos, en este tiempo, será muy tarde para hacer preparaciones para estar con El sino para la gente judía. Los judíos, habiendo sido cegados, Dios los permitirá en aquel tiempo pasar por la tribulación. Ellos podrán pasar por la tribulación porque son predestinados; son elegidos, porque Dios mismo los ha cegado a la plenitud hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, pero a la venida de Jesús, será muy tarde para que nadie haga cambio o preparación para ir con Cristo.

Por tanto, hay una diferencia. En Mateo 24, El quiere que entendamos que si alguien dice, “¡Para acá está Jesús!” que eso es falso. Si alguien dice, “¡Jesús está en las cámaras secretas!” eso es falso, porque Jesús estaba en la sepultura, El ha resuscitado de los muertos y ha ido para sentarse a la diestra del Padre. ¡Aquel mismo Jesús vendrá de tal modo que le vieron ascender e ir del Monte de los Olivos! Así El volverá de nuevo al Monte de los Olivos, y el Monte de los Olivos se henderá por la mitad. Eso es decir, que el mismo Jesús que subió de la Iglesia Apostólica y de los líderes Apostólicos volverá a los judíos al mismo Monte de los Olivos de donde El salió. El no volverá a América. El no volverá para allá en Rusia, tampoco a Alemania, pero El volverá al Monte de los Olivos, y Sus pies se pondrán allí.

Ahora, la venida de Jesús es para los judíos, pero hoy, el Cristo que nosotros buscamos ya se está apareciendo a ti y a mí. El Cristo ya está viniendo en nuestro corazón; ya poniéndose a la puerta del corazón; tocando y pidiendo si tú le darás una entrada en tu vida. Si cualquier hombre niega eso, entonces él es anticristo. Si cualquier hombre niega que Jesús ha venido en la carne, entonces él es anticristo. Yo creo en la venida literal de Jesús, pero también yo creo en el desgarrar del velo a Calvario, donde el Jesús y el Cristo fueron separados. Yo creo que el cuerpo de Jesús está sentado a la diestra del Padre, y que el Cristo que estaba en ese cuerpo ha vuelto a esta tierra para hacer una obra sacerdotal en nuestros cuerpos.

Ahora pues, El se llama Profeta, El se llama Sacerdote, y El se llama Redentor. Sabemos que El se refiere como el Hijo de David, el Hijo de Dios, y el Hijo del Hombre, que son los tres oficios que se refieren a El, en que El tenía una obra específica para hacer. Yo creo, con todo mi corazón, que este mismo Jesús volverá como un hombre natural a la gente de este mundo, y que ellos lo verán, y que todos los tribus de la tierra lamentarán por motivo de El. Sabemos que El ha estado aquí como el Hijo de David, porque El dijo que El era el Hijo de David cuando El estaba aquí; pero hay tres lugares - tres profundidades de distintivos; y El tomará Su morada en estos tres oficios. Como el Hijo de David, El reinará en el trono durante el milenio. El vino como el Hijo del hombre y fue crucificado, murió como un ser humano y fue llevado a Calvario; y El es un Sumo Sacerdote y un Intercesor, como el Hijo de Dios, sentado allá, haciendo intercesión por ti y por mí. Quiero que sepas que este mismo Jesús, este mismo Hijo de Dios está sentado a la diestra del Padre, ahora mismo, y que el Espíritu de Cristo ha dejado ese cuerpo, a este cierto punto, para bajarse y hacer intercesión entre tú y yo y el Padre.

Cuando El ascendió en lo alto, El principió Su obra del sacerdocio. Fue una obra de intercesión, y la obra de intercesión todavía está continuando. El está mediando entre el hombre y Dios. Ese cuerpo es el mediador entre mi espíritu y el Espíritu de Dios. Esa vestidura que está sumergida en sangre (la sangre que fue vertida en el Calvario) es el único modo de comunicación o mediación que yo, tú, o cualquiera otra persona en Dios tiene con el Señor o con Dios el Espíritu Eterno. Hay que tener la sangre vertida. Hay que tener comunicación con Dios, por Su nombre.

La otra noche, alguien dijo a una de nuestra gente aquí, que si él orara al Hermano Branham, que él recibiría una contestación más pronto, pero quiero que tú sepas que tú puedes orar a Dios por el nombre del Hermano Branham hasta que te vuelvas azul en la cara, y Dios nunca te contestará ni una vez. ¡Ni una vez! Tú puedes orar a Dios por el nombre del Hermano Pike hasta que te caes planchado en tu cara, pero Dios nunca te dará ni una contestación. ¡Ni una! Nunca recibirás una contestación. No hay otro nombre dado bajo de los cielos, sino el nombre “Jesús.”

Alguien diga, “Pues, no más espera hasta que recibimos este nombre nuevo. ¡Este nombre nuevo es lo que va a hacerlo!” No hay tal cosa con Dios como un nombre nuevo, ni cualquier otro nombre, sino el nombre de Cristo Jesús, porque no hay otro nombre dado bajo de los cielos en que el hombre puede ser salvo, sino el nombre, “Jesús.” Es cierto que el diablo quisiera eliminar el nombre “Cristo Jesús.” Bueno, tú dices, “Hermano Pike, ¿no crees tú que hay un nombre nuevo?” Seguramente hay un nombre nuevo, y la Biblia dice, en el libro del Apocalipsis, que Dios nos lo dará, pero no hay un nombre nuevo que traerá salvación. No hay otro nombre. No hay otro nombre bajo de los cielos en que puedas acudir. No puedes bautizar en el nombre del Hermano Pike ni en el nombre del Hermano Branham, ni en el nombre de cualquiera otra persona sino el nombre “Jesús,” porque eso es el único nombre para la remisión de los pecados. Yo creo que Cristo vive en el corazón de la humanidad por medida. Yo creo que El ha dado a cada hombre una medida de Cristo si él es un creyente. Yo creo eso, pero hay una diferencia de medidas en el cuerpo humano. Hay gente que tiene una medida más grande que otros. Tu medida sea más grande que mi medida, pero todos tienen una medida de Cristo en su corazón y por causa de eso, tú tienes una responsabilidad a Dios que tú mismo tienes que cuidar. Nadie más puede cuidarla. Bueno, sea la responsabilidad de ir y hablar a alguien acerca de Jesús, o de mandar alguien para hablar de Jesús. Bueno, yo sé que tenemos mucha gente que quieren ir, y sí van a ir, no le hace lo que tú dices. Puedes decirles cualquiera cosa que quieras decirles, y ellos quieren saber la voluntad de Dios, pero la única voluntad de Dios que ellos quieren saber es de ir, y ellos van a “id” si es para visitar abuelita o abuelito, Texas o dondequiera, para decir lo que quieran decir. No es un asunto de predicar ni hablar a alguien acerca de Jesús. Ellos tienen un celo y ellos lo van hacer, y tú no vas a quitarlo de ellos. Eso no indica que tú estás predicando, ni que Dios te dijo que vayas. No indica que tú tienes nada. ¡Ni una cosa! Muchos de ellos van a morir e ir al infierno no más por causa de hacer esa misma cosa. Nadie toma el sacerdocio para sí. Es un llamamiento en Cristo; pero si tú sí tienes el llamamiento; si tú sí tienes la medida; y Dios sí tiene evangelistas, pastores, maestros, etc.; si tú lo tienes, entonces tú necesitas estar para allá haciéndolo.

Les voy a decir algo, gente. Mucha de la gente que están corriendo de acá para allá no han sido escogidos para hacer la obra de Dios. Alguien dijo, “¿Pues, no crees tú que ellos han sido llamados?” Soy satisfecho que muchos de ellos han sido llamados, en que la Biblia dice, “El que quiera, venga.” El llamamiento es para el que quiera, pero la Biblia dice, “Pocos son los escogidos.” Pocos son escogidos, y muchos de ellos no son escogidos. Tú dices, “¿Cómo sabes eso, Hermano Pike?” La Biblia dice, “Si estos hombres se hubieran puesto en Mi consejo y en Mi presencia, ellos hubieran causado a Mi gente apartarse de sus pecados. “Si Dios los hubiera mandado, ellos hubieran causado a la gente apartarse de pecado. Las iglesias no estarían lleno de faldas mínimas y trajes de baño, y los hombres corriendo por todos lados con pelo largo y pantalones apretados. La casa de Dios no estaría lleno de hombres profesionales que tienen interés en las cosas del mundo si ellos habrían sido llamados por Dios. Si esos hombres habrían sido llamados de Dios ellos habrían causado los doctores, los abogados, los dentistas y muchos otros a sentarse, y habrían dicho, “Pues, fíjate, tú puedes asistir esta iglesia si quieres, pero el ser un doctor no vale nada a mí; el ser un dentista no vale nada a mí; y el ser un líder en el mundo no vale nada a mí. Tú vas a vestirse con ropa decente y tú vas a vivir bien, porque eso es el modo de que la Biblia enseña.”

Bueno, sabemos que la Palabra de Dios dice que los impíos no vivían otra vez hasta que los mil años consumaron. Yo reconozco que los impíos no podrán comprender la venida del Señor, hasta el gran trono blanco de juicio después del mil años, pero ellos sí verán el gran trono blanco de juicio en su aparecer, porque el mar entregará a sus muertos; y toda de la tierra milenaria entregará a sus muertos, y todos, ambos pequeños y grandes, estarán de pie ante el gran trono blanco. Entonces Dios aparecerá en los cielos en el gran trono blanco y la Nueva Jerusalén descenderá del cielo como una novia ataviada para su marido, y se sentará sobre esta tierra. Realizo también que el Señor Jesús, en Su primer advenimiento como un hombre natural, no será un beneficio para la gente desprevenida del mundo. No más los santos de Dios van a beneficiar. Los judíos van a segar beneficio de eso pasando por el período de la tribulación, pero yo sé que Su advenimiento será para nuestro beneficio. Tan solo El va a venir para los que ya han segado los beneficios de la resurrección de Cristo Jesús. El no va a venir para cualquiera persona que espera de segar un beneficio a la venida del Señor, como estas iglesias de faldas mínimas; estos equipos baloncestos; estos evangelistas, predicadores y pastores que están permitiendo que su gente hagan todas de estas cosas, diciéndoles que tan solo es un poco de tiempo y el rapto va a pasar, y Dios va a venir, y el Señor los va a arrebatar con El. ¡Es equivacado! Dios no los va a llevar a ningún lugar. Ellos van a pasar por el período de la tribulación, pero los que aman Su aparición estarán arrebatados. Alguien dijera, “¿Pues, Hermano Pike, no crees tú que todas de estas gentes aman Su aparición?” ¡No! Hay los que casi no pueden soportar el pensamiento de que El regrese. Los rompe en pedazos el pensar que El va a regresar, pero ellos saben que ellos tienen que encontrarle, así ellos dicen que están dispuestos y que son Cristianos. Ellos dicen, “Sí, ven, Señor Jesús,” pero ellos no aman Su aparición.

Su aparición es como una revelación; como un Cristo que viene dentro de nosotros, que causa el hombre exterior conformar a los modos y a la vida del hombre interior. Esta es la aparición que tú tienes que amar. ¡Tienes que amar Su aparición! ¡Amar Su camino de vida! Amar lo que te hace conformar a las cosas de Dios. Amar las reglas de santidad y Su aparición dentro de ti, entrando en este hombre exterior de adentro para cambiar tu vida en la vida de Cristo Jesús. Si tú no amas en ese modo, y no amas esa vida, y no amas esas cosas, entonces tú fallas de ser nacido de nuevo.

El advenimiento de Cristo Jesús traerá salvación solamente a los judíos. Los que ya tienen la salvación, mediante el nuevo nacimiento y la regeneración, son los únicos de entre la gente gentil que van a poder de encontrarle a El a la venida de lo que llamamos el rapto. Bueno, la razón de que estoy tratando de explicar esto tan minuciosamente es por motivo de que tanta gente me han acercado, preguntándome como la cosa va a pasar y lo que yo pensaba de eso. El libro del Apocalipsis dice que todo ojo le verá. Los que le crucificaron le mirarán cuidadosamente. Sea dentro del sepulcro o fuera del sepulcro, aun los que le crucificaron le verán. En el libro del Apocalipsis Juan dijo, “Oí todos de los en el cielo; oí todos de los en la tierra; oí todos de los por debajo de la tierra, diciendo, ‘Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso’.” En todo lugar, en el cielo, en la tierra y bajo de la tierra, todos daban honra y alabanza y gloria al Señor Jesús Cristo; pero eso no los saca de la sepultura, porque los muertos inicuos no vivirán de nuevo hasta los mil años son consumados.

Mucha gente preguntan, “¿Pues, si son muertos, como van a dar alabanza a Dios?” ¿Cuántos de ustedes saben que cuando el hombre rico murió, en el infierno él levantó sus ojos y comenzó a hablar con Abraham? El fue oficialmente pronunciado de ser muerto. El médico o lo que tuvieron en aquel día, le pronunció oficialmente de ser muerto, pero él estaba conversando con Abraham. Bueno, Abraham era muerto oficialmente. El ya había apartado de este mundo, pero estaba ocupándose en una conversación en algún lugar. ¿Verdad que sí? Por eso yo te digo muchas veces que la muerte no es cuando uno se acuesta en la sepultura, la cual es el dormir; pero la muerte es cuando el alma o el espíritu está separada de Dios eternamente, así que nunca más tenga contacto con El. Esta se llama la segunda muerte, y cuando esta pasa están lanzados en el lago de fuego. De otro modo, no más es un sueño. Por eso sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida. Como concierne el morir o el ir al lago de fuego, tú y yo nunca podríamos hacer eso, en que hemos nacido de nuevo, porque hemos pasado de eso a la vida, mediante la expiación de Cristo Jesús.

Mateo 24 nos da una cuenta de las cosas que van a pasar. Dice que el sol se oscurecerá y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo. Entonces la señal del Hijo del Hombre aparecerá en los cielos. Bueno, ¿qué es? Es la señal de Su venida, “Pues entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y todos los tribus de la tierra lamentarán.”

El sexto sello del Apocalipsis expresa que tomarán su dinero y sus riquezas y los echarán a los murciélagos. No importa que tanto dinero que el rico tenga. En aquel día, no tendrá valor ninguno. La Biblia enseña que él, al pie de la letra, lo echará a los murciélagos. Todo lo que él tiene, él va a desamparar; y la Biblia dice que él clamará a las peñas y a los montes que caigan sobre él, para esconderse del rostro de El que está sentado en el trono; pues la Biblia dice que El vendrá y se sentará sobre Su trono, y que El se verá en toda de Su gloria, y que todas de las naciones de la tierra se juntarán a El.

La venida del Señor Jesús literalmente arrebatará a ti y a mí para arriba en el aire. Alguien me ha preguntado tiempo tras tiempo, “Hermano Pike, ¿qué pasará con nosotros? ¿Vamos a ser preservados y escondidos, o no más vamos a estar aquí? ¿Vamos a ser arrebatados en el aire o que va a pasar con nosotros?” La Biblia dice que el Señor mismo descenderá con la voz, la trompeta de Dios, y la voz del arcángel. Con un grito El vendrá, y cuando así pasa, nosotros que vivimos y quedamos no precederemos a los que duermen, porque los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos transfigurados repentinamente. Bueno, tú dices, “¿Qué clase de cambio es eso?” Esta costra exterior se cambiará en el hombre nuevo. Alguien dijera, “Pero, Hermano Pike, yo pensaba que eso es lo que estamos haciendo ahora: cambiando de gloria en gloria.” Verdad que sí, sí lo estamos; pero la Biblia dice, “Aun no se ha manifestado lo que hemos de ser.”

Ya somos hijos de Dios, ya estamos pasando por el cambio, y ya moviéndonos en el completamiento de Dios conforme a la Revelación. Cambiamos de gloria en gloria, pero el cambio instantáneo de que Pablo habla es cuando él dijo, “Aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal como El es.” Bueno, yo sé que el aparecer del Señor es la venida interior de Cristo, y sé que le vemos a El como El es, la cual es una revelación espiritual, una gloria espiritual, que nos transforma y nos cambia. Cantamos ese canto, “La luz de la gloria de Su rostro desvelado, es la gloria que me cambia.” Esta gloria tiene que ser manifestada exteriormente. Cuando Dios quita el velo completamente, el velo de la humanidad, allí estaremos, en toda la brillantez y esplendor de lo que ya actualmente somos. No vamos a hacernos algo especial que no somos ya. ¿Comprende? Sólo reconoceremos o llegaremos a saber la redención de nuestro cuerpo. La gran aparición del Señor causará nuestro rostro llegar a tanto climax que en aquel momento estaremos cambiados de inmediato en la imagen gloriosa del Hijo de Dios. Mucha gente me han preguntado, “Pues, ¿qué es la manifestación de los hijos de Dios?” Esa es la manifestación cuando somos cambiados en Su imagen y semejanza gloriosa. Bueno, mucha gente que son frenéticos para fama y popularidad han gastado treinta años tratando de manifestarse así que todos podrían ver que ellos son los hijos de Dios manifestados, para que la gente babearía en pos de ellos. Ud. sabe, ellos tienen una noción tonta y aniñada en su corazón. Ellos no pueden entender, porque dicen, “Pues, Hermano Pike, si eso es verdad, pues, no habrá más. ¿Qué puedo hacer? ¡Ay de mí!” Así Ud. puede ver que tontos en realidad ellos son. En otras palabras están diciendo, “Yo no podría dejar verme. No podría correr de acá para allá para dejar que todos vean que soy un Hijo de Dios, como Ud. sabe, y ser un super humano. ¡Ay de mí! Ya estoy desinteresado.” He hablado con gente, y como se dice, “Las plumas se bajan,” Ud. sabe, cuando aprenden que no pueden ser un super humano. Ellos dicen, “Pues, ¿qué indica la Biblia donde dice que la tierra está gimiendo y doliendo de parto, esperando la manifestación de los hijos de Dios? ¿De qué habla el Señor?” El está hablando acerca del tiempo cuando los hijos de Dios ponen el gobierno en órden en la era que viene durante el milenio. Ud. será un super, pero no será aquí. Será allá en el milenio. Bueno, yo sé que uno puede manifestar a Dios aquí. No estoy cortándolo de cualquier modo. No quiero hacer eso, pero indico tanto como concierne la manifestación de los hijos de Dios. Es cuando Dios se hace manifiesto en el milenio venidero. Alguien dijera, “Pues el mundo será terminado en aquel tiempo.” No, el mundo no será consumado; pero estará pasando por su tercera etapa. Dios los pone por tres etapas: Una, hasta el diluvio; otra, hasta la venida del Señor Jesús; y luego otra, allá en el milenio. ¿Correcto?

Hay cuatro mil años hasta el Calvario y dos mil años hasta la venida del Señor, y mil años hasta la venida del gran trono blanco del juicio; así pasa por otra etapa. Había un gobierno a la gente en la era presente, y habrá un gobierno a la gente en la era venidera, pero la era venidera será la era del reino. Mucha gente dicen, “Será la era de los judíos.” No, no será la era de los judíos, pero será la era de los santos.

Bueno, yo sé que en el milenio los judíos serán la cabeza de las naciones. Yo sé que eso es la verdad, tanto como concierne el mundo viéndolos, pero los poderes celestes tendrán el control de aquel gobierno, y será nuestra era del reino allá.

Los judíos tenían un reino en los días de David, y los gentiles tienen un reino ahora, pero la iglesia nunca ha tenido un reino. Habrá un reino natural en este mundo de la iglesia, con la manifestación de los hijos de Dios, cuando reinaremos con una vara de hierro y todas las naciones van a venir y arrodillarse a nuestros pies y saber que Dios nos ha amado.

¿Vamos a ser arrebatados? ¡Sí, lo seremos! ¿Estaremos escondidos? ¡Sí, lo estaremos! Bueno, tú dices, “¿Cómo es que podemos estar escondidos; y entonces como podemos ser arrebatados?” Es como ahora mismo, estoy escondido. Bueno, tú me lo dices, “Yo te veo,” pero la Biblia dice que estoy escondido con Cristo en Dios. Sí estoy escondido. ¡El mundo no me ve!

Alguien dijo, “Pues, Hermano Pike, ¿no sabes que el mundo te ve, y en tu ignorancia dices que el mundo no te ve?” ¡El mundo no me ve! El mundo no me ha visto desde aquel día que tuvieron mi funeral y me sepultaron en el agua. Desde aquel día, ellos han visto a Jesús y nunca me han visto jamás. He estado escondido con Cristo en Dios, quien los cielos han recibido, y no soy yo el que vive pero es Cristo que vive en mí, y la vida que ahora vivo, vivo por el Hijo de Dios. La Biblia dice que todos los que han sido bautizados en Cristo, de Cristo están revestidos. Me vestí de El y hoy todavía estoy vestido. Este es Su cuerpo hoy, hueso de Su hueso y carne de Su carne. Estoy revestido del Señor Jesús Cristo, que es la vestidura de boda. Bueno, no puedes saberlo sino por los ojos espirituales, pero cuando El aparece, si tú estás cerquita de mí, entonces reconocerás lo que ha estado contigo todo el tiempo. Es un hecho verdadero que ya tenemos a Cristo; que ya estamos escondidos con el Señor; que el mundo no nos ve, y que ya estamos pasando por una fase de gran tribulación.

Los santos de Dios están pasando por peligros grandes, pruebas grandes, y tristezas grandes (no en lo natural, mas en lo espiritual, porque los judíos siempre pasan por la parte natural, en que ellos son la gente natural que reciben una herencia natural); pero los santos de Dios están pasando por algo espiritual que no tiene igual en la tribulación natural. No habrá nada en la tribulación natural que aun puede tocar lo que están sufriendo en su espíritu; peleando contra diablos y demonios, sufriendo congojas, tribulaciones, penas, ayes, perplejidades, aturdimientos y temores. No hay igual en la natural para estas cosas.

Hemos estado escondido continuamente con el Señor, y hemos estado pasando por una conflicta desde que nacimos de nuevo; matados por todo el día; contados como ovejas para la matanza; pero la Biblia dice que en esto somos más que vencedores.

Ahora, es un hecho verdadero que los judíos van a pasar por la tribulación, mas nosotros vamos a ser arrebatados en el aire. Vamos a ser cambiados cuando el Señor venga, y El vendrá antes de la tribulación. Alguien dijo, “¡Yo no creo que El vendrá hasta después de la tribulación!” Sé que un número de los evangelistas principales están enseñando ese mensaje, y yo creo que son sinceros tocante eso. Yo creo que ellos lo creen o ellos no lo enseñarían, pero no es correcto. Hay muchos maestros equivocados. Unos cuantos de ellos de cierto necesitan ayuda. Es como un ministro que debiera ser un gran hombre, pero un hombre que pasó por Corpus Christi dijo que algunas de las muchachas allí andaban en pantalones cortos, y otras con sus pantalones cortados como overoles chiquitos. Eso no debe ser. El sea un gran hombre, pero eso no es bueno.

Así ellos dicen que la iglesia, eso es decir, el cuerpo de Cristo, pasará por el período de la tribulación, pero no lo hará. El cuerpo del Señor Jesús Cristo, según Tesalonicenses, será cambiado antes el período de la tribulación, y arrebatado; y en el medio de la semana, cuando el hijo varon sube arriba, entonces los tres años y medio de tribulación y tristeza comenzará a caer. Nosostros, positivamente, seremos cambiados, arrebatados en el aire, y nos desvaneceremos; y como el mundo dijera, “Ellos no nos pueden ver.” No vamos a aparecer de nuevo hasta el capítulo 19 del libro del Apocalipsis, cuando regresamos en los caballos blancos con el Señor Jesús Cristo, Su vestidura sumergida en sangre.

Seremos arrebatados. Su tipo y sombra está en Génesis, donde muestra los santos entrando en el arca (el cuerpo de Jesús); ese cuerpo siendo arrebatado sobre la tribulación severa que destruyó a la gente; esa arca siendo arrebatado a la cumbre del Monte Calvario; pasando arriba de esa hasta que podría ver al otro lado de la gran ira de Dios, la tierra nueva, desembarcando en aquel lado. Vamos a subir como el cuerpo del Señor Jesús, sobre el período de la tribulación, para bajerse en el milenio en el otro lado (Apocalipsis 19), en la consumación del período de la tribulación, para que desembarquemos en la tierra nueva.

La primera cosa que hicieron fue tener un sacrificio. Recuerda, que ellos nunca fueron dados su pacto de comer carne hasta después que salieron del arca. No vamos a tratar de discutir eso, pero yo quisiera discutirlo en algún tiempo, donde ellos metieron su mano bajo el muslo, y la razón que lo hicieron; la razón que el tendon de Jacob se contrajo así como hizo; pero sin embargo, pasando sobre el período de la tribulación, bajándose en el mundo nuevo; allí es donde recibieron su pacto de carne, y hasta aquel tiempo, ellos no tenían ese pacto.

Ahora, yo sé que tú no entiendes lo que digo, pero, brevemente, para darte un pensamiento, para acá en este lado, es un pacto de agua, hecho con Adán en el huerto. No es más que una cosa vaporizadora. Tú dices, “¿Verdad que sí?” Es así como los cristianos, ellos son Cristo; es una cosa espiritual; pero más allá en el otro lado del período de la tribulación (Apocalipsis 19), volviéndonos, es en aquel tiempo que tomamos nuestras espadas y literalmente las zambullimos en la sangre de seres humanos vivos. Es un tipo diferente de pacto completamente; y en aquel tiempo, literalmente vamos a matar a la gente hasta el derramamiento de su sangre, porque la primera cosa que hicieron en la tierra nueva fue tener un sacrificio; y esa será la primera cosa que haremos cuando volvemos. Vamos a sacrificar a la gente mediante la matanza de la espada delante de Dios, para principiar la tierra nueva.

Bueno, hay mucho que se puede decir acerca de eso, si ibamos a meternos en eso, pero he tratado de cubrirlo lentemente para explicar unas pocas cosas respecto a la venida del Señor y para aclarar tu entendimiento así que sepas que no va a ser una venida secreta, para que nadie te derroque. Aun cuando enseñaban que el Hermano Branham era el Señor Jesús, y otras cosas semejantes, eso no fue la verdad. El era William Branham, no el Señor Jesús. Ahora, yo sé que él era el Señor Jesús, tanto como concierne el ser hueso de Su hueso y carne de Su carne, y tanto como concierne que el tenía el Espíritu según su propia medida. El era el Señor manifestado en la tierra según su medida, pero él no era el Señor en la plena medida de Cristo Jesús en la tierra. Todos de nosotros somos el Señor Jesús en la tierra según nuestra propia medida, y hay los de nosostros que tenemos una medida más grande que otros. Bueno, tú lo aceptes como quieres, y hay los de ustedes que van a hacerlo así, no le hace que digo, pero yo te digo esto, que nunca ha habido más que uno que era Jesús. No más uno, y es todo . . . Jesús. La Biblia dice que el Padre no le dió el Espíritu por medida, pero la plenitud del Espíritu Eterno moraba y ejecutaba autoridad por el cuerpo de Cristo, no por el Hermano Branham.

Bueno, él tenía una gran medida y él hizo una gran obra; así también Elías, Moisés, y otros, pero eso no quita de la deidad del Señor Jesús. Estamos buscando un personaje humano que va a ser la piedra principal natural de todos cuerpos vivientes; pero no se tan necio que esperes para la venida de un Cristo que va a ser la piedra principal de todo en el espíritu, porque El ya está aquí. Hay una cosa grande que está pasando, mi hermano y hermana, y tú eres parte de eso. Aquél Cristo está apareciendo en tu templo humano, porque “El Señor de repente aparecerá en Sus santos para glorificarse en ellos.” Uds. son Su gran nube de testigos y Cristo está en Uds. “La esperanza de gloria . . .” Si algún hombre niega eso, él es anticristo. Tú tienes a Cristo dentro de ti, pero no te olvidas que hay un personaje humano. Hay un cuerpo que sí viene, y ese cuerpo no será el Hermano George Pike, el Hermano William Branham, Elías (como creen unos judíos), ni será cualquiera otra persona que será levantada. Pero será El, el personaje humano de Jesús mismo. El será el Preeminente; El y El sólo. Le verás a El y no un otro.

Hay una cosa digna de nuestra consideración mientras ponderamos lo que el angel dijo a Daniel tocante el período de la tribulación. El dijo que hubiera setenta semanas determinadas a su pueblo, y que eso haría una completa consumación a la transgresión, cual principió con la experiencia en el huerto, en la caída de Adán y Eva, permaneciendo hasta la venida del Mesías, cual fue en el Calvario, pero no iba a ser reconocida hasta el fin de la última semana de Daniel en la consumación del mundo.

El angel apareció a Daniel cuando él estaba en Babilonia, dándole a él esta información acerca del fin del tiempo. El había aprendido por leer los pergaminos de los profetas antiguos que, profeticamente, un día iguala un año en profecía. Siete por setenta, siendo 490, representaba años. Desde el mandamiento para restaurar la ciudad, hasta la venida del Mesías, comenzara con el Rey Artajerjes, cuando él dijo a Nehemías, su copero, a llevar madera del bosque del rey para reedificar a Jerusalén. Acerca de 536 A.C., Israel salió del cautiverio Babilónico para comenzar la gran tarea de restauración. Edificando en tiempos peligrosos, como el angel dijo, ellos encontraban con grandes dificultades con los mestizos, guiados por Sanbalat.

La significación espiritual de esta visitación angélica es visto en este grupo del orden religioso o carismático que los opusieron, no creyendo en una vida real de santidad. En que son mestizos y que quieren solo el lado afelpado de vida y las bendiciones de Dios, ellos no tienen deseo para la verdadera conformidad cristiana, la parte que revela las penas y los sufrimientos de Cristo, en que sojuzgamos el hombre exterior, así erradicando la infiltración de dogmas intelectuales y la sensualidad de la persona humana (el cuerpo); la cual, por supuesto, es la redención o cambio de nuestro cuerpo. En esto vemos a Cristo apareciendo de adentro, en nuestro cuerpo para glorificación -justificación para el espíritu, santificación para el alma, y glorificación para el cuerpo - estos, por supuesto, son las doctrinas de bautismos de que hablaba Pablo.

Mirando atrás ahora al lado histórico o profético de nuestras enseñanzas, podemos ver que no más quedó acerca de quinientos años hasta que Jesús vino a morir por nuestros pecados. A veces este período se refiere a “Las Centurias Silenciosas” motivo de la falta de declaración profética.

Apenas antes del gran éxodo de Israel de Babilonia, el gran lider Babilónico había destruido el templo que estaba en Israel. Nehemias lo reedificó en una escala moderada, porque los cuatrocientos noventa años cubrió casi todo el tiempo entre el éxodo y la venida de Jesús.

Herodes después agrandó los esfuerzos de Nehemías y fue más extravagante en sus perspectivas; sin embargo, no lo impidió el cumplimiento de la profecía de Daniel, puesto que el angel había declarado que el príncipe que iba a venir destruyera la ciudad y la araría como un campo, así refiriendo a Tito, que lo hizo exactamente así en 70 D.C., exclamando que era la mano de Dios, por causa de la gran calamidad que cayó sobre Jerusalén en aquel tiempo, puesto que sobrepasó por mucho sus metas y intenciones.

Nota esta otra vez, mientras te lo relatamos (Daniel 9:24-27):

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo (Israel) y sobre tu Santa Ciudad (Jerusalén), para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesiás Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destuirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”

Para explicar las palabras de este visitante angélico, permítenos a decir otra vez que él habló de setenta semanas. Una semana tiene siete días, mientras siete por setenta son 490 días. Un día, que es como un año, proféticamente indicaría 490 años. Fue en el año 536 A.C. cuando el mandamiento de Artajerjes fue dado a reconstruir el muro y la plaza para el Mesías. Los 490 años fuera el cumplimiento del período desde aquel tiempo hasta el Calvario, si calcúlas el tiempo conforme al calendario judío.

Fue dicho que El haría fin al pecado, cual fue la crucifixión de Cristo, y que El haría reconciliación para la iniquidad, que significa que tendríamos un modo de ser reconciliado a Dios de nuestras iniquidades. Esto terminaría la expiación temporal para la justicia temporal, porque traería la justicia perdurable. La Biblia nos dice que después que El se ofreció a Sí mismo una vez para siempre para el pecado, que El se sentó a la diestra del Padre, esperando hasta Sus enemigos fueran subyugados a ser el estrado de Sus pies.

También el angel dijo que las setenta semanas iban a sellar la visión y la profecía; la visión que Daniel veía, y la profecía que el angel daba; y a ungir al Más Santo - este se cumplió cuando Jesús dijo, “El Espíritu del Señor está sobre mí.” El es el Más Santo, y en que El era el tabernáculo físico de Dios el Espíritu Eterno, este apuntó al ungimiento del templo y del Rey en la consumación del mundo.

El nos dice aquí que habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas, y que después de las sesenta y dos semanas el Mesías iba a ser cortado, mas no por Sí, así significando que El moriría para los pecados del pueblo y no para los Suyos.

Las primeras siete semanas (49 años) fue el tiempo provisto para la reconstrucción de los muros. Ahora, podemos ver que había 483 años hasta que el Mesías fue cortado (crucificado). La profecía dice que el príncipe que iba a venir destruyera la ciudad y el santuario, que Titi hizo, y que el fin sería con inundación (en que gente son simbolizadas por aguas) y hasta el fin de la guerra son determinados las devastaciones, que indica la pérdida de vidas humanas.

Nota que el versículo veinte y siete se separa de la venida de Tito (70 D.C.). Las edades de la iglesia se meten entre la gran destrucción de Jerusalén y el anticristo, quien se refiere a, “El que confirmaría el pacto con muchos por una semana.” Nos dice que en medio de la semana el hará cesar el sacrificio y la ofrenda y que con la muchedumbre de abominaciones vendrá desolación, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. La confirmación del pacto indica que él los convencerá que él es uno de ellos, y con adulación él derribará su razonamiento y juicio por un tiempo.

Cuando dice, “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos,” este es por causa de que el angel de Dios informó que no más una semana quedaba hasta la consumación o el consumir del anticristo y de su maldad. Esta una semana se refiere a la última semana de Daniel (el período de la tribulación). El término “semana” se usa porque se refiere a las “setenta semanas”. Así indica que al rapto de la iglesia, los gentiles, incluyendo su líder el anticristo, sabiendo que no hay esperanza para el favor de Cristo sin la iglesia, en que en este tiempo la iglesia será ida, se sentirán que la única esperanza para la preservación eterna será con su amistad con los judíos, los cuales estarán ocupando la Tierra Santa durante la tribulación. Motivo de temor, ellos se someterán a la gente judía, buscando un refugio de la ira de Dios; pero cuando el judío es aceptado de Dios en medio de la semana, Lucifero será echado fuera del cielo y se personificará en un cuerpo humano, y éste que se refiere a “el que confirmará el pacto” se apoderará de la herencia judía, así procurando esclavizar y señorear sobre los judíos. Satanás, en él, procurará apoderarse de Jerusalén, presentándose como Dios en el templo de Dios. Así, el pacto de la semana será quebrado y el sacrificio y la adoración de Dios será terminado. El hace cesar el sacrificio y la ofrenda, para que él aumente sus ejercicios abominables y malos (la muchedumbre de las abominaciones). Así se hace desolado del Espíritu de Dios hasta que venga la consumación (el período de 3½ años). “Lo que está determinado” significa los juicios que Dios está determinado de ejecutar, respecto a las copas de ira y otras tales cosas de que habla el Apocalipsis, que van a ser derramadas sobre los desoladores: Es decir, anticristo y su pueblo, quien están desolados del Espíritu de Dios.

Cuatro cientos ochenta y tres años nos trae a Calvaro. Así, no más tenemos una semana que falta - siete años, o la última semana de Daniel (la tribulación). Recuerda una cosa, y eso es que las edades de la iglesia se refieren en las Escrituras a los tiempos de los gentiles, mientras que el período de la tribulación (la última semana de Daniel), la última semana de las setenta semanas, se refiere al “tiempo de angustia para Jacob,” que refiere atrás a su duelo para José, y la hambre de Canaán y Egipto.

Recuerda que Benjamín recibió una doble porción al tiempo que José recibió a sus hermanos (los doce patriarcas). Ellos todos fueron hechos gobernantes, que denota el gobierno milenario, con Jesús (José) encabezándolo.

Por incluir Efraín y Manasés, hay lugar para doce gobernantes. José (Jesús) como el gobernante supremo, y Benjamín, el hijo de la vejez de Jacob, cual denota la última parte de Israel, también muestra a la gente, en general, sujeto al gobierno de este mando.

Israel, siendo hecho la cabeza de las naciones durante el milenio, va a mostrar esta doble porción. Los doce patriarcas, reinando en tronos al lado de Jesús, se refieren atrás al tiempo en que los hermanos tenían el mando en Egipto, bajo la administración de José. Durante el milenio, los que rehusan a subir a Jerusalén para adorar no tendrán lluvia en su cosecha.

Esto, por supuesto, muestra la hambre durante el gran reino de José (Jesús), mientras todas las otras naciones no tienen fuente de sustancia, sino en Jesús o Jerusalén.

Los últimos siete años se juntarán con los 483 años para completar las setenta semanas de Daniel (490 años). Esta última semana no vendrá hasta después de las siete edades de la iglesia, porque los tiempos de los gentiles tienen que cumplirse primero. Acuérdate que había más que 400 años hasta que fue llena la copa de iniquidad de los Egipcios. Luego Dios libró a Israel. Entonces nos acordemos el profeta como Moisés - Jesús, nuestro gran libertador.

La razón que la última semana de las setenta es prolongada hasta el fin es porque cuando Jesús fue crucificado, Israel mató a su cabeza o rey por rechazarlo, y la vida dejó su cuerpo de ellos. Se movió en un cuerpo nuevo, el cuerpo de Cristo, la iglesia, y ya está perfeccionando este cuerpo: La ley, representada por el cuerpo rechazado de Jesús (Isaac), rechazado en que el Padre se volvió contra El, fue doblado y guardado. Era el pacto quebrado de Moisés, la transgressión de la ley, pues por la ley no hay carne que pueda ser justificada. Jesús mismo no podía ser justificado por la ley, aunque El guardaba toda jota y toda tilde, por cuanto por la ley ninguna carne será justificada, puesto que El fue entregado por nuestras ofensas en Su cuerpo (como Jesús), resuscitado para nuestra justificación como un Espíritu vivificador (Cristo), y tenemos paz con Dios mediante el segundo pacto, el cual es espíritu, teniendo favor con Dios mediante la gracia que es por Cristo Jesús.

Así vemos que hasta el Espíritu de Dios acaba con el pueblo gentil, la vida no puede volverse al cuerpo judío. Cuando lo hace, será el fin del mundo, porque significará la resurrección de los muertos.

Pablo vió esto por revelación, y dijo que si el rechazo de los judíos (rechazándolos a Calvario) es la reconciliación del mundo (la salvación de los gentiles), entonces ¿qué será el recibimiento de los judíos, sino vida de entre los muertos? (la resurrección).

Y así, la última semana de la profecía de Daniel comenzará al rapto de la iglesia. Dios volverá de nuevo a Israel, porque la Biblia habla de los 144,000 que son sellados, el cual muestra el manto de Elías yendo a Eliseo, quien tenía doce yugos de bueyes que él ofreció para un sacrificio. Elías, cruzando el Jordán, muestra el vencimiento de la muerte al rapto de la iglesia. El torbellino y el carro de fuego muestra el rapto, mientras el manto denota el Espíritu (el sello), yendo al pueblo judío al tiempo de la partida de la iglesia.

Este no deja lugar para cuestión tocante cuando la última semana de Daniel comienza, ni para especulación respecto al fin del mundo. Es muy claro y preciso que desde el tiempo en que la iglesia es raptada o arrebatada, que los siete años de la tribulación o gobierno malo comenzará inmediatamente.

El Apocalipsis 19 relata el regreso de Cristo y la iglesia, el fin del anticristo, y el atar de Satanás por mil años en el abismo. En este tiempo es la batalla de Armagedón. También es el tiempo cuando Jesús muestra las heridas de los clavos, cuando una nación es nacida en un día, y cuando el milenio comienza por mil años. Después, Satanás será suelto de su prisión para un tiempo corto para subir sobre la anchura de la tierra a reunir la descendencia de God y Magog, para tratar de derribar el reino de Cristo. Entonces fuego descenderá del cielo a devorarlos. El Anciano de Días aparecerá, y esta tierra natural, la cual ha sido un huerto por mil años durante su restauración, luego será transformada en un mundo celestial. La Nueva Jerusalén descenderá sobre la tierra nueva, y del aumento del reino de Cristo no habrá terminación.

Las dos trompetas que se juntarán a Israel para mandarlos a la batalla apenas antes de Armagedón serán los dos profetas del Apocalipsis, Moisés y Elías. La gran ramera será derrotada mientras las ciudades fabulosas del mundo se derrumban. La hoz será metida mientras el gran segador del Apocalipsis aparece en las nubes. La vendimia será talada, echada en el lagar del Dios Omnipotente, y pisada fuera de la ciudad.

Hemos oido el dicho, “Este pasó por la parra.” La vid humana de la tierra es la que Dios tiene referencia. El lagar es el ejército judío, matando a los ejércitos y a la gente de este mundo en el valle de Josafat donde pasa la batalla de Armagedón y donde la sangre fluye hasta los frenos de los caballos.

Sabiendo todas de estas cosas, ¿qué podamos decir? Sólo como Juan, “¡Sí, ven, Señor Jesús!”

Por el Rev. George Leon Pike Sr.