La Zapatilla De Vidrio


Introducción

En un barrio chiquito y humilde en Atlanta, Georgia llamado “Pueblo Repollo”, una cosa muy notable sucedió un día en la tarde, afuera de una misioncita donde Hermano George L. Pike iba a ministrar.

Inadvertido por todos, una persona inconvertida que Hermano Pike no conoció, le regaló un pequeño objeto peculiar. ¿Qué piensa que era este regalito? ¡Era una zapatilla de vidrio!

Hermano Pike lo metió en el bolsillo y entró en la misioncita para ministrar. Cuando terminó el culto él juntó su familia para ir a la casa. Yendo por el camino él dijo a Hermana Betty, su esposa, que él quería regalarle algo. El le dió la zapatilla y le preguntó si ella pensó que le quedara a su pie. Ella contestó por decir, “Si no le quede a mi pie natural, soy tan pequeña que le quedará a mi alma.”

Por esta experiencia extraordinaria el Señor inspiró Hermano Pike a traernos este mensaje conmovedor para alumbrar los obreros fieles di Dios que están en Cristo tocante Sus bendiciones y premios que son abundantes y ciertos y que los esperan aquí en este mundo y en la gloria.

En que estamos incapaz, a este tiempo, alistar todos de nuestros oficiales y co-obreros, sin embargo somos eternamente agradecidos para su trabajo y preocupación para el evangelio del Señor Jesús Cristo. Como fue con los hombres y las mujeres de Dios en los dias antiguos, así es con nosotros hoy. Tenemos que tener gente que colaborará con nosotros, mientras que todos trabajamos por Cristo. Damos la bienvenida muy sinceramente para todos que desean hacerse obreros con nosotros y partícipes de nuestros beneficios.


La Zapatilla De Vidrio

...Y ella le dijo a Elías, “¿Qué tengo yo contigo, O hombre de Dios?” El Señor le dijo a Elías, “Anda para el arroyo Querit, que está frente al Jordán. Allí te sostendré.”

Un gran hambre había venido a toda la tierra, y aquí estaba Elías por el arroyo y mientras él estaba aquí, Dios envió los cuervos para que le dieran de comer. Y luego repentinamente, pareció que el arroyo se secó. El no podía sacar ya nada del arroyo. Y cuando él no pudo sacar nada del arroyo, la Palabra del Señor vino a Elías otra vez. Tú sabes, hay alguna cosa en esto que verdaderamente me conmueve, cada vez que leo en las Escrituras donde la Biblia dice que la Palabra del Señor venía a los profetas. Yo no se de una cosa que me sea más estimulante y más emocionante, el de saber que desde cualquier lugar, como decimos, de que la Palabra del Señor puede venir al predicador. La Palabra del Señor puede venir a él. Le doy gracias a Dios por esta cosa maravillosa. ¿Pero sabías tú de que en el día en que vivimos estamos más avanzados de lo que los profetas estaban? ¿Lo puedes ver? Hoy estamos mucho más adelantados de lo que estaban los profetas antiguos cuando la Palabra del Señor les venía. Yo no tengo que esperar que la Palabra del Señor venga a mí, porque yo tengo el Espíritu dentro de mí. Yo tengo el Espíritu Santo dentro de mí, y la Palabra del Señor permanece conmigo día y noche. No tengo que esperar que venga a mí. ¡Yo tengo a Cristo dentro de mí! ¡Yo tengo la Palabra dentro de mí!

¡Qué emocionante era en aquel tiempo! Alguien andando, un profeta, orando, ayunando, haciendo lo mejor para recibir algo de Dios, y luego, del claro cielo azul, venía de pronto la Palabra del Señor. De repente, la Palabra del Señor dijera, “Elías, Anda allá por el arroyo Querit”, o “Elías, Anda a Israel y di, ‘Así dice el Señor’,” y Elías se hacía inspirado cuando el Espíritu viniera sobre él, y cuando la Palabra viniera sobre él, él sintiera esa vivificación.

¿Cuántos entienden que la Palabra de Dios es viva y eficaz y más aguda que una espada de dos filos? ¿Cuántos de ustedes saben de que es espíritu, y de que entra dentro de ti y te remueve y hace que te muevas en Dios? ¿Cuántos de ustedes entienden esto? La Palabra del Señor es Espíritu. ¡Es vivificación! ¡Es vida!

Yo recuerdo cuando Pablo estaba tratando de expresar la Palabra del Señor. El seguía diciendo de que quedaba una cosa, y esta era la vivificación. Dios es un Espíritu vivificador. ¡Aleluya! Dios es un Espíritu vivificador. Si tú no tienes nada vivificándote, entonces tú no has nacido de nuevo, porque Dios es un Espíritu vivificador, y el Espíritu del Señor te vivifica.

La Biblia dice de que si este Espíritu mora en ti el cual levantó a Cristo de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Si el Espíritu de Dios no te vivifica, hay algo mal en ti. Si tú tienes ese Espíritu dentro de ti, entonces la Palabra de Dios te vivificará. Cuando la Palabra de Dios venía a los profetas, de repente él sentía algo viniendo sobre él. El Espíritu de Dios cayera sobre él. Ahora, cuando el Espíritu de Dios cayera sobre él, de repente, él podía sentir esa inspiración; Quizás no más él estaba hablando, andando así, y diciendo, “¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Toda alabanza y honra sea a Dios y su gran nombre! ¡Aleluya!” Y de repente, algo cayera sobre él, y él Espíritu de Dios bajara y la Palabra comenzara a moverse. Algo comenzara a alimentar a su mente, y su mente comenzara a proyectar a lo lejos con pensamientos, y cosas comenzaran a venirle, y algo dijera, “¡Elías! ¡Elías!” Y él dijera, “Heme aquí, Señor.” Y él dijera, “Elías, anda y profetiza, Elías.” Como él le hizo a Ezequiel cuando él lo levantó: el Espíritu de Dios bajó y lo levantó, y lo movió por el aire, y lo tomó y lo sentó en el valle de los huesos secos. La Palabra del Señor vino a él, y la Palabra del Señor dijo, “Ezequiel, profetiza a estos huesos.” El dijo, “¿Ezequiel, crees tú que estos huesos pueden vivir otra vez?” Ezequiel dijo, “Señor, están bien secos. ¿Qué crees que debemos de hacer con ellos?” Dios dijo, “¡Profetiza! ¡Profetiza!”

Ese ha sido el movimiento en el mundo hoy. Dios ha enviado grandes hombres a profetizar la Palabra del Señor, y ellos han profetizado, y han profetizado alrededor de las naciones. Pero después de un tiempo, la Biblia dice, esos huesos comenzaron a juntarse. Ellos comenzaron a moverse; algo comenzó a pasar. Vino un gran estremecer. La profecía había ido por la tierra. De repente, Ezequiel vió alrededor, y toda esta profecía había salido adelante. Quizás se veía como que no había hecho nada bueno, pero de repente, él vió, y la Biblia dijo que un gran ejército se puso a su pie. Cuando Ezequiel miró y él lo vió, no era sólo un grupo de gente, pero la Biblia dice que era un gran ejército que se paró de pie. ¡Aleluya!

Tú dices, “¿De dónde agarras esto?” La Biblia dice, “Voy a traer adelante mi ejército poderoso, dice el Señor. Mandaré adelante profecía, y entonces traeré adelante mi ejército poderoso, dice el Señor.” Yo dije el otro día, “El tiene unos capitanes, El tiene unos sarjentos, El tiene unos generales, El tiene unos capatazes,” pero El tiene un gran ejército que está allí en el mundo, y este ejército se está juntando, y ellos se van a mover sobre la faz de la tierra. Ellos no van a decir, “Somos seguidores del Hermano Pike.” Ellos no van a decir, “Somos seguidores del Hermano Terrell, somos seguidores del Hermano Allen, o somos seguidores del Hermano Branham,” pero ellos van a ser cristianos nacidos de nuevo que seguirán el nombre del Señor y serán llenos del Espíritu de Dios. Un ejército que va a escuchar a los que tienen supervisión.

Dondequiera que Dios traiga supervisión, este ejército va a escuchar a la Palabra de Dios, y si la Palabra del Señor viene a mí, ellos van a escucharla. Si viene al Hermano Benjamin, ellos la van a escuchar, y si viene al Hermano Taylor, ellos la van a escuchar. Si viene al Hermano Jimmy, ellos la van a escuchar. La Biblia dice que ellos se movieron como hombres poderosos a traves de la tierra. ¡Aleluya! La gran voz de Dios vendrá adelante, y habrá un gran movimiento en la tierra. ¡Qué día! Nunca habido un día como este en la historia del mundo. Dios está trayendo un hijo varón. Me gusta oir al Hermano Taylor cantar ese canto, “Dios está trayendo adelante un hijo varón, el Cristo dentro de ti y mí.” Yo puedo ver que algo está aconteciendo. Yo puedo ver la juventud levantándose. Yo puedo ver la Palabra del Señor viniendo, y Dios está haciendo una nueva cosa.

Ellos tienen estos etiquetas. El Señor me dijo, “Lo viejo se ha terminado y esto es el negocio nuevo de Dios.” Dios está haciendo una nueva cosa. Tú dices, “¿Qué es lo nuevo, predicador?” La Biblia dice, “Yo traeré adelante un hijo varón.” ¡Aleluya! “Yo traeré adelante,” El dijo. “¿Traeré al parto y dolor y no podré traer a luz?” “Yo haré una nueva cosa,” dijo Isaias. “Tú lo verás cuando venga adelante. Yo haré camino en el desierto y en los lugares solitarios.”

¡Mira a Israel! Alguien está profetizando, alguien está diciendo algo. Si Israel está viniendo adelante, si el Israel natural de Dios está principiando a reanimarse y venir adelante mi hermano y mi hermana, eso quiere decir que hay algo en la tierra en alguna parte. Cuando Dios le habla a Israel, hay algo en la movida. Cualquier gran escolar Bíblico te dirá que cuando Dios principie a hablarle a Israel, es tiempo para que la iglesia se levante. ¡Despierta, O Zion! Ponte tus bellas vestiduras. ¡Aleluya! Hay algo que está pasando, algo que se está moviendo.

Anoche, cuando comenzé a entrar a la asamblea pequeña, sola una misioncita, un hombre que apenas conozco me paró. El dijo, “Hermano Pike, te quiero dar algo.” Yo volteé y él me dió una zapatilla de vidrio. Yo pensé, “Pues, me han dado casi todo, pero nunca me habían dado una zapatilla de vidrio.” Así que tomé la zapatilla de vidrio. Me la eché en la bolsa y entré. Yo pensé, “Señor, ¿Qué clase de significación podía esto tener?” Y luego el Señor me habló de una cosa pequeña que yo había leido muchos años pasados.

¿Qué tantos se acuerdan de la historia de la hada madrina? Como las hermanas estaban todas bien vestidas, tú sabes, y tenían ropa bonita,y esta muchacha joven, ella trabajaba atrás de toda. Ella solamente era una que limpiaba y fregaba alrededor de la casa, lavando platos. ¿Qué tantos se acuerdan de ese? Pero, había un hombre por el nombre de Príncipe Encantador que vino. ¿Cuántos se acuerdan del cuenticito? Y entonces, así fue que como a las doce de la noche, y la historia relata que ella tenía que regresar o ella cambiara a ser la lava platos. Una noche ella oyó el reloj que sonó, y ella supo que tenía que correr. En lo que corría, ella perdió la zapatilla de vidrio. ¡Aleluya!

Tu sábes, la verdadera madrina es la iglesia. Por la gran vara májica de la Palabra de Dios, recibimos nuestras bellas vestiduras, siendo arrebatado en el Espíritu en diferentes ocasiones, semejante a la transfiguración de Jesús donde El apareció en gloria y sus vestiduras brillaban; mientras que después, El tuvo que regresar a los pobres rudimentos de este mundo, siendo despreciado y rechazado, teniendo que soportar los dolores de Calvario por los gozos que estaban puestos delante de El, menospreciando la vergüenza.

Aunque sea en oración y meditación, o por medio de nuestra experiencia gloriosa en la iglesia, nos sentimos tan maravilloso o tan sacerdotal, como un príncipe o una princesa, pero después, cuando bajamos de las nubes, y se sube la unción, volvemos a nuestros caminos pobres de vida. Mientras penas y ansiedades desborda nuestra mente, nuestros corazones con anhelo esperan la siguiente gran experencia excitadora con el Príncipe Encantador de Dios; porque un día al clamor de la medianoche, las virgenes insensatas de las hermanas indiferentes no van a estar listas para el regreso del Señor, y ellas van a fallar de entrar con El, a la gran cena de la boda del Cordero.

¡Allí estabamos! Pueblo Repollo: un lugar despreciado y rechazado, muy humilde en los ojos de la gente. Hemos estado en las grandes catedrales con sus escolares pulidos en muchas ocasiones pero yo he hallado la zapatilla de vidrio allá en lo que es referido los barrios bajos del pueblo.

Nos dicen de que los hijos de Dios un día van a casarse con la iglesia. Qué hora tan gloriosa de regocijo para esperar a ver: que al fin reconocer el abrazo tierno de un amor eterno y consolación en un mundo bonito de magnificencia, donde vamos a recibir el deseo de nuestro corazón en un mundo sin fin.

Ella perdió su zapatilla de vidrio, y cuando el Príncipe Encantador la agarró, él comenzó a buscar por la vecinidad. El dijo, “Voy a hallar esa muchacha,” y comenzó a buscar por ella, y después de un tiempo, él llegó a la casa donde estaban las hermanas pulidas: la Metodista, la Bautista, la Presbiteriana y la Católica, todas pulidas, tú sabes. Tenían todo que parecía bien, y ellas de seguro sentían que la zapatilla les iba a quedar a ellas. Pero cada una a la que le ponía la zapatilla, se parecía que era el mal tamaño. Después de un tiempo, la muchacha de fregar, ella sabía lo que estaba pasando. Ella estaba atrás, y ella sabía de que la zapatilla no le quedaba a nadie más que a ella. ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! ¡Amén!

Habrá muchas cosas que tú puedes hacer en este mundo, mi hermano y hermana, pero yo quiero que sepas que Dios tiene algo que no le queda a nadie más que a ti. ¡Amén! Esa zapatilla tiene que ver con el alma. ¡Aleluya! Yo te digo, Dios tiene algo que no le queda a ninguna alma más que a tu alma. Dios tiene una zapatilla de vidrio. Pues tomé esa cosita y pensé, “¿Señor, habrá tanto así dentro la zapatilla de vidrio?” Tomé esa zapatilla de vidrio y me la eché en la bolsa, y comencé a volver a mi casa. Hablé con mi esposa, y yo dije, “Betty, yo tengo algo que te quiero dar.” Así es que le dí a Betty la zapatilla de vidrio. Yo dije, “Yo no se si le queda a tu pie o no.” Betty dijo, “Bueno, no me quedará a mi pie natural, pero soy tan pequeña, que le quedará a mi alma.” ¡Aleluya! Mi hija Gracie dijo, “¡Papá, dámela a mí! ¡Por favor, dámela a mí, papá!”

Yo te digo algo, hay un Dios real moviéndose por la tierra hoy, y todas las hermanas están tratando de hacerla que les quede a su pie. Todos están diciendo, “¡Tú sabes que yo soy, tú sabes que yo soy, tú sabes que yo soy!” Ellas han dicho todas clases de cosas. Dios sabe a cual pie le va a quedar. ¡Aleluya! ¡Amén! Si tú eres hoy la novia llamada, la zapatilla te quedará a tu pie. La Palabra del Señor le vino al profeta, y él fue a esta mujer, y la mujer dijo, “¡O hombre de Dios! ¿Qué tengo yo contigo?” Tú tienes algo que ver con el hombre de Dios. Tú tienes algo que ver que nadie más que tú puedes hacerlo. La Palabra le vino a Elías, y en que la Palabra venía, él profetizaba, y Elías dijo a la mujer, “O mujer, no he venido para traer tus pecados a memoria.” No más porque el hombre de Dios te reprueba, porque te dice algo, él no ha venido a traer tus pecados a recuerdo, pero él ha venido ayudarte. El ha venido a guiárte en algo por Dios, y tú lo puedes tener si tú estás dispuesto a llegar al lugar donde puedes seguir adelante con Dios. No hay nada como el movimiento de Dios que está en la tierra hoy.

La Biblia dice que el fin del asunto es mejor que el principio. El dijo, “¡Elías, quédate por el arroyo! ¡Quédate por el arroyo!” Y Elías obedeció la voz. La pena con nosotros hoy es que no queremos quedarnos por el arroyo. No queremos hacer lo que Dios quiere que hagamos. Somos muy ambiciosos. Queremos hacerlo de nuestro modo. Vemos las cosas como queremos. Queremos ir donde queremos ir. ¡Amén!

Yo quiero saber si tu alma, tu espíritu, está anclado en Dios de tal manera que la zapatilla de vidrio te queda. En el Antiguo Testamento, cuando ellos hacían ese perfume que subía delante de Dios, ellos decían que si alguien hacía perfume como eso, que sea cortado de entre los tribus. Dios dijo que El no lo permitiera, porque era un tipo del Espíritu Santo. ¿No es cierto? Un tipo del Espíritu Santo. El dijo, “Si alguien hace perfume como ello, el será cortado de entre la gente.” Yo pensé anoche de ese perfume: sólo piensa, ese perfume, un tipo del dulce olor aromático del Señor Jesús Cristo en nuestros corazones. ¡En nuestra alma! ¡Qué cosa tan bonita! ¿Podrá salir algo bueno de Nazaret?

Allí estabamos, allá en Pueblo Repollo, un apestoso, lugar mugroso que ha sido cortado del resto de Atlanta, Georgia. No más gente pobre, los nadies, los nadas. ¡Amén! Pero de un pesebre pequeño vino adelante un hijo varón. ¡Aleluya! La Biblia dice que el gobierno estará sobre sus hombros, y de Su reino no habrá fin. Como prediqué anoche, que en los días de los diez dedos de los pies, o los días de los diez reinos, la Biblia nos dice que en los días de esos reyes que Dios iba a traer adelante la piedracita de Su Palabra. Daniel dijo que Dios trajo adelante la Palabra, y la Palabra del Señor vino en los días de los diez reyes. La Biblia dice que Dios envió adelante Su Palabra, y los reinos vendrían adelante en los días de los diez dedos de pie, y que será establecido en la tierra. De ese reino no habrá fin, porque será de aquí para adelante.

“¿Qué tengo yo contigo, tú hombre de Dios?” La viudita tuvo respeto. Tú sabes lo que ella representaba: ella estaba en inanición y no tenía nada que comer. La iglesia del mundo es fracasada. El arroyo se secó. ¡Amén! El aceite se ha salido del vaso. La harina se terminó. Están comiendo la última comida. Es tiempo para el Príncipe Encantador que entre a la vista. ¿No lo ves? La viudita era la Cenicienta de Dios, en que Dios pasó todas las grandes elegancias y grandes personalidades de ese día, viniendo en la forma de Elías como el poderoso Príncipe para suplir las necesidades de la muchacha de fregar. ¡Aleluya! ¡Eso es! No son los seminarios elegantes de éste día, ni los grandes catedrales en la esquina con sus espiros altos. No son las mujeres con sus faldas medias o sus trajes de pantalones de capricho, tratando de enseñar sus cuerpos como las hermanas malas hicieron en la historia de Cenicienta. Pero es esa muchacha de fregar Pentecostal, o alguien en la Iglesia Bautista, o en la Iglesia Metodista, o en la Iglesia Católica; una piedra rechazada que no queda en su sistema de organización. Esa es la que Dios busca, la una que se ha hecho la piedra mayor del ángulo. ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! Me estoy sintiendo mejor todo el tiempo. Estoy contento de que cuando pasaron al otro lado del Jordán hallaron una nueva cosecha. Hallaron una nueva producción. ¡Amén! Cuando ya todo es casi terminado, y no queda nada, y todos dicen que no hay nada más que hacer, y evangelistas están para volverse locos, yendo de lugar a lugar, entonces Dios dijo, “Yo haré una nueva cosa.” Dios prometió en esa hora que El lo iba hacer; que El iba a venir adelante con ello, y yo miro una nueva cosa. La cosa nueva de Dios trayendo adelante el hijo varón. Nunca lo ha traido a El adelante en el pasado, pero está para traerlo adelante ahora. ¿Quién ha oido de tal cosa; una nación naciendo en un dia? ¿Quién ha oido de tal cosa? Algo está para suceder.

El mensaje que traje anoche fué largo. Lo hice asi para ponerlo en cinta, para que la gente lo obtengan y entiendan lo que estaba diciendo. Yo creo que tú pudiste entender lo que yo estaba tratando decir. Si tú no lo has oido; si tienes oportunidad, tú debes escucharlo. Era tocante los diez dedos de los pies y algunas cosas que están para pasar.

Yo quiero que tú sepas que hay un Príncipe Encantador, y El está en la tierra hoy, y El está buscando por una dama que pueda usar la zapatilla de vidrio. ¡Aleluya! El está buscando la damacita que le va quedar, y yo creo que hay alguien en la tierra hoy. Yo no creo que la vamos a encontrar en las iglesias pulidas. Yo no creo que la vamos a encontrar en los seminarios, pero yo creo que la encontraremos en el lugar de menos importancia; quizás una misionera allá en el campo. Yo vi una hermana el otro dia. Ellos tomaron un retrato de ella cuando ellos estaban allá en México. Muchas veces ella se sienta aqui escuchando al evangelio. Ahora allá está. Yo la vi agachada sobre un baño, simplemente lavando con sus manos. No tenia máquina de lavar; no tenia facilidades modernas, pero estaba allá por un edificio viejo que no más es un lugarcito de un cuarto donde estaban viviendo. Ella estaba lavando, y ella volteó su cabeza cuando tomaron el retrato, y ella estaba sonriendo. Ahora, yo se que tú no te puedes sonreir muy bien allá cuando cosas están en esa clase de condición, pero si tú sabes la razón que fuistes; si tú sabes que hay un buen propósito; si tú sabes que es la vida de Cristo, entonces tú sabes que eso es una buena cosa. ¡Aleluya! Cristo está buscando, como el Príncipe Encantador, por la damacita la cual la zapatilla de vidrio le va a quedar. ¡Aleluya!

Tengo curiosidad por saber cuantos verdaderamente se han privado sin tener, que han adherido fiel con su esposo; que han dicho, “Lo que él quiera hacer está bien conmigo, Dios. Lo que tú quieras es lo que yo quiero.” Quiero saber cuantos han mascullado y refunfuñado porque él ha tomado un dólar o un poquito de su tiempo y ha tratado de dedicarlo a la obra de Dios, porque se ha hecho un poquito de inconveniencia para ti. Tengo curiosidad por saber que tantas se han negado si misma. Tengo curiosidad por saber cuantos de ustedes esposos han trabajado con la esposa cuando la esposa tenía una visión para Dios y trataba de negarse a si misma. Quiero saber cuantos tenemos aqui. Si yo comenzara a tomar cuenta, ¿les quedaría verdaderamente la zapatilla de vidrio? Quiero saber, cuando el Príncipe Encantador del cielo principie a descender para la tierra y empiece andar, yo pienso cuántos de ellos van a tener ese pie pequeño y manso, esa cosa pequeña que pueda soportar la preparación del evangelio de Jesús Cristo, al ajuste del alma, derechamente al punto, hasta donde El sabe que le pertenece a ellos. ¡Aleluya!

La tomé y me la eché en mi bolsa anoche, y yo pensé, “¿Señor, por qué me diste una zapatilla de vidrio? ¿Qué estoy haciendo con una zapatilla de vidrio?” Pero, ¿sabes qué? Hay una historia en la zapatilla de vidrio. Algunos de ustedes han trabajado. Algunos de ustedes se han privado.

La viudita dijo, “¿Qué tengo yo contigo, tú hombre de Dios?” El dijo, “La primera cosa es hacerme un pastelito. Yo necesito un pastelito. Tengo hambre.” ¿Sabes qué? Es una cosa extraña, pero Dios siempre viene a ti en tiempo de necesidad. ¿Lo has notado? El viene en tu necesidad.

¿Cuántos de ustedes se acuerdan de la historia de la mujer? Cuando Jesús dijo, “Voy a venir a visitarte,” y durante ese dia vino adelante el pobre, vino adelante el cojo, y vino adelante el necesitado, pero la mujer dijo, “Estoy muy ocupada. Estoy limpiando la casa. Tengo que verme bien. Jesús dijo que El iba a venir.” Y entonces, ya en la tarde, cuando todo se habia terminado, ella dió vuelta y estaba muy decepcionada, y ella dijo, “Señor, tú dijiste que ibas a venir a visitarme, pero Señor, tú nunca llegaste.” El dijo, “Yo vine una y otra vez, pero tú estabas muy ocupada para hacer algo por Mi.” “En lo cuanto como tú se lo hagas a ellos,” Jesús dijo, “Lo haces a Mi,” el más pequeño de estos, esos que esten en necesidad.

Muchas de las veces tú pudieras jurar a tu propio daño, pero tú no lo haces. Si un hermano se levanta contra ti, o si algo pasa, en lugar de jurar a tu propio daño, y de tragárselo, tú no lo haces. Tú te desquitas y luchas a él, antes de tragar y decir, “Señor, lo estoy haciendo por la causa de Jesús. Tú dijiste que nos esforzaramos a guardar la unidad del Espiritu y el vínculo de confraternidad, y Señor, yo estoy haciendo esto por la causa de Jesús. El me cortó a mi corazón. El me lastimó, pero Dios, por la causa de Jesús lo estoy haciendo. Por el Cristo pequeño que está dentro de su corazón, y para ser un ejemplo. Señor, tú sufriste por mi, y yo estoy sufriendo por ti.” Pero, no lo hacemos, ¿lo hacemos, esposas? Cuando los esposos están trastornados. No hacemos eso, ¿Lo hacemos esposos? Cuando las esposas están trastornadas. No hacemos eso, hijos y hijas, cuando mamá y papá están trastornados. ¿Lo hacemos? Cuando los vecinos están trastornados, ¿no hacemos eso, verdad que no? Pero yo te digo, que hay alguien que lo hace, y la zapatilla de vidrio sí le va quedar a su pie. Sí le va quedar. Ese cuentecito no fue por nada. Todo en esta tierra representa a Cristo y Su novia. No era para nada, y yo te digo, que El está en la tierra hoy.

“¿Qué tengo yo contigo, tú hombre de Dios?” El dijo, “Mujer, haz lo que te digo. Sólo obedézcame. Todo se ha consumido, pero si tú me escuchas, yo tengo una palabra del Señor. Yo tengo un mensaje que darte, y es directamente del cielo. Es ‘Asi dice el Señor’, si tú puedes comprenderlo.” ¡Mira! El secreto es, si tú puedes comprenderlo. Jesús le dijo a la mujer que estaba a la noria, “Mujer, si tú no más te agarras de lo que estoy tratando de decir, nunca más tendrás sed, pero dentro tu más íntimo ser saldrán rios de agua viva.” Tu copa se rebosará si tú sólo haces lo que te digo. ¡Aleluya! No para llamar tus pecados a recuerdo, pero no más para dejarte saber que Dios te está mirando. Dios está viéndote. Dios tiene Sus ojos en ti.

Dios tiene algo para nosotros. Yo aprecio la eficiencia de los que trabajan con nosotros, viniendo acá al órgano y al piano, y a la acordeón, y a diferentes cosas. Gente que tienen trabajos en la iglesia; gente que tienen instrumentos que tocar, posiciones que cumplir; todo lo que tienes que hacer es ser fiel. Yo no se que posición tú tienes, pero si tú eres fiel, la zapatilla de vidrio te quedará a tu pie cuando el Príncipe Encantador del cielo venga a tu puerta; y El sí vendrá, El no tiene acepción de personas cuando El toca a tu puerta. El no va ir allá a la morada de Hermano Pike y dejar de ir a la suya, o ir allá a la de tus vecinos y dejar de ir a la suya. El no va hacer eso; pero El va a venir a tu casa, y la va a probar también en ti. Si te queda, eso es todo lo que El está buscando. Eso es todo lo que El está buscando, a ver si te queda, y tenemos una oportunidad de ser fiel. Sea leal. Sea fiel. Jesús dijo, “Si tú seas fiel, te mantengas firme hasta el fin, él que se ocupa hasta que yo venga, bienaventurado es él, y yo lo haré gobernador sobre todo lo que tengo. Se fiel y yo te daré una corona de vida. No echa fuera tu confianza.”

Ustedes gentes que no tienen fe en Dios: Tú sientes de que tú eres gente privilegiada, una nación privilegiada. Sigue adelante y esfuérzate por riquezas, poderes, y posiciones de autoridad, pero acuérdate de una cosa: la Biblia dice, “Los ricos arrojarán sus riquezas a los murciélagos.” En la visión que vi, los ricos estaban desamparando sus buenos hogares y sus riquezas; mientras que había un grupo de pobre gente común que estaban vestidos con bellas túnicas hasta los pies. El rapto estaba para tomar lugar, y los ricos querían tanto de quitarse de sus riquezas y numerarse con la gente común, pero muy tarde, las hermanas relumbrónas aprendieron que el Príncipe Encantador no tenía ningún interés en ellas, y que El estaba buscando por la muchacha de fregar quien había sido robada de las buenas cosas de la vida.

Está bien dicho en las Escrituras, asi como el hombre rico levantó sus ojos de las llamas, Abraham, dijo, “En tu vida tú tuviste tus cosas buenas y Lázaro, igualmente, las malas; pero ahora, Lázaro es consolado y tú eres atormentado.” Asi es que yo te suplico que mantengas fuerte de tu integridad y confianza en Dios, y no te canses de hacer bien, porque a su tiempo segarás, si no desmayas.

Estamos viviendo en una edad donde somos dichos por las Escrituras que los corazones de hombres jóvenes desmayarán o fallarán por esperar en pos de las cosas que han de venir sobre la tierra. La hora de tentación ha venido. Nunca antes han sido los hombres tentados y probados en tal manera como hoy. El principio de dolores está aqui. Todo lo que tú trates de hacer se inclina de terminar en dolores. La vida no tiene gozo jamás. Hay peligro y dolencias de corazón, juntamente con temores y opresión, en cada camino de vida. Cada dia se hace una carga más grande.

Yo recuerdo un gran hombre por el nombre de William Branham quien brotó como una raiz fuera de una tierra seca. Habia un gran banquete religioso de avivamiento que brincó asi alrededor del mundo. El grito fue adelante, “¡Qué venga, él que no tiene dinero!” Los pobres fueron invitados. La gente al otro lado de los carriles y la persona que vivia en la cabañita fueron tan fascinadas por esta gran derramamiento de la presencia de Dios. Como la historia de la Cenicienta, ellos verdaderamente vinieron a creer que ellos eran algo de valor, y que la vida no era una cosa sin valor. Pero, como la hora de medianoche ha venido, y el gran banquete de gracia y refresco se ha terminado, la chiquita Cenicienta de Dios se ha huido dentro de la noche, reteniendo parte de la preparación del alma, como una zapatilla, cual es su salvación interior; todavia teniendo que esperar por la redención del cuerpo que ella vívidamente vió durante el tiempo de su refresco espiritual; la otra zapatilla es esa parte cual el Príncipe Encantador tiene con El.

Como la historia misteriosa de la linterna hecha de una cabeza hueca o de la noche hechicera de la víspera de Todos los Santos, la noche carnal de razonamiento intelectual ha sombreado la gente. Oscuridad gruesa los ha cubierto. Como fue en Egipto, la oscuridad es tan densa que se puede sentir en el sistema de nervios. La bellísima unción del gran avivamiento se ha levantado. El sueño de Cenicienta ha sido aplastado. Su carro bello, como la mente de Cristo que la llevaba, de repente se ha desaparecido, y en su lugar hay una calabaza misteriosa, o cabeza intelectual de razonamiento que introduce una generación bestial o como un lobo, de bohemios y hipis con cabello largo. La cabeza de la iglesia ya ida; ellos habiendo rechazado a Cristo, y una cabeza horrorosa de monstruos y pesadillas está en su lugar: una cabeza satánica, que es representada por la misteriosa linterna hecha de una calabaza hueca.

La iglesia del mundo se ha vuelto a una calabaza. Los bellísimos caballos que estiraban el coche se han vuelto a ratones; porque en lugar de predicadores (como un gran hermano ha dicho), se ha vuelto a una carrera de ratones. La vestidura bella de Zion hace falta. Jesús los condenó por volver Su casa a un lugar de mercancia, pero ahora venden todo de lápices a agua santa. Sin embargo, durante el tiempo de todo este temor y frustración, el gran Príncipe Encantador de Dios está buscando y escrudriñando, y al fin, El está hallando la chiquita Cenicienta de Dios quien ha estado perdida entre los multitudes. El gran dia de su maravillosa experiencia con Dios, al fin, se está acercando. Como fué declarado en un cuentito que yo una vez oí, que fue algo como esto: Un gran ranchero tenía un número de hijas quien se estaban preparando para un gran banquete y baile. Ellas se apartaron de una prima que vino a visitarlas, sintiendo que ella no era importante. La dejaron que limpiara los pisos y fregar los trastes. Ya que iba ser una gran ocasión, ellas tomaron preparación y cuidado especial, porque el hijo de un gran hombre rico, quien era dueño del rancho grande y tambien era dueño de una gran compañía en las ciudades grandes del este, iba a venir a este rancho en este tiempo particular en busca de una esposa. Pero durante el tiempo del baile y la gran jarana, este hombre, estando disgustado con lo que habia visto, tomó un paseo a un corral alli cerca. Era a tal tiempo que la muchacha de fregar, o la prima olvidada que parecía ser sin importancia, salió fuera a la luz de la luna para vaciar la agua de cocina. Siendo muy fascinado por lo que vió, él inmediatamente comenzó a hablar con ella; le dijo su propósito; y luego le propuso matrimonio. El despues la ejó y volvió a su casa, dejando con ella una promesa que él iba a regresar por ella en el tiempo de primavera.

Ella relató el extraño incidente a sus primas, pero las otras muchachas sólo se burlaron de ella. Pero ella se agarró de la promesa, creyendo lo que él habia dicho. En el dia que él iba a regresar, ella hizo preparaciones especiales mientras que las otras se burlaban, pero a la vez que ella estaba sentada esperando, de repente se oyó el sonido de ruido de cascos y el golpeteo del carretón en lo que la carruaje bajaba por el sendero. En completo asombro, mientras que las otras miraban, él bajó de la carruaje, la arrebató a sus brazos, y se la llevó a una mansión bellisima y fina y una vida que nunca habia conocido.

Ahora entonces, asi es el modo que debe ser con nosotros. Dios nos dió Su promesa. ¡El no puede mentir! ¡No importa si otros se burlan! Vamos no más a ser fieles y esperar por Su venida. Sólo acuérdate, El prometió. El Príncipe Encantador de Dios vendrá cuando el tiempo esté bien. Salomón dijo que cuando las flores comienzen a florecer y el tiempo de la primavera del Espiritu de Dios esté en la tierra, la voz de la tórtola será oida en la tierra. El llamará por su compañera. Vamos hacer la preparación especial, porque pronto este gran principe va pasar por la tierra, y El se va a parar no más por el tiempo que se necesita para ver si la zapatilla de vidrio le queda a tu pie. Asi no te canses en hacer bien, porque a su tiempo segarás si tú no desmayas. Sólo sigue persistiendo firme y todo va a salir bien.

Por el Rev. George Leon Pike Sr.