La Palabra Sanadora De Dios


Para todos los que nunca han gozado de la abundante vida de Dios. Lacosa que debemos saber es que El es el Espíritu de vida, en El no hay muerte. Satanás es el espíritu de muerte, en él no hay vida. Dios ha dado vida temporal y todos los que nacen en este mundo son participantes de esto. Respiramos y gozamos del precioso aliento de vida. ¡Oh, qué bonita puede ser la vida para todos los que no tienen pensamientos conflictivos de duda y de caimiento de animo! Qué bueno es poder ir andando por la calle o pasear por el campo y ver las hermosas praderas y flores, todas vivas, llenas de abundante vida con su fragancia, y las ambiciones personales impartidas para con ellas por la mano de Dios. Para tener salud rebosando por tu cuerpo, sin pensamientos conflictivos de duda presente, sin pensamientos de preocupación, sin sentimientos de enfermedades moviéndose por tu cuerpo. Tus pensamientos corriendo por tu espíritu trayéndote gran gozo.

Verdaderamente, está bien dicho por el escritor, de que sacamos aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Entrar por Sus puertas con acción de gracias y por Sus atrios con alabanza. La Biblia nos dice, “El que tiene un corazón alegre, tiene un festín continuo” y “Un corazón alegre hace bien como una medicina, mas un espíritu quebrantado seca los huesos”. Nos dice el escritor, de que el dolor del siglo obra muerte. Cualquiera claramente puede ver por qué la Biblia enseña, que el servirle a Dios es gozo, paz, y justicia en el Espíritu Santo. Por eso es que fé en Sus promesas escritas, en Su no vacilante e infalible Palabra, que es perdurable, que nunca cambia, trae vida eterna.

Ellas son Palabras de inspiración y vida, promesas de esperanza y perdón tierno para el que quiera obtener esto. Ellas son promesas de sanidad para todos. Conforme a vuestra fé os sea hecho, sin acepción de personas, pero considerando a todo hombre que es creación de Dios, decidimos nuestro propio destino.

¿Cómo puede una persona gozar de una vida saludable? Hay solo un camino. Dios no nos ha dado el espíritu de temor. No nacemos con temor, pero es un espíritu del demonio que viene a nuestro espíritu, por el canal de la incredulidad en la Palabra de Dios y Sus promesas, la que nos creó y la que nos preserva en la vida. Jesús dijo, “No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”. Está en nosotros en que usemos el lado negativo de la vida, para desplegar una fé positiva en las Palabras creativas de Dios. Así como nuestras mentes tienen una fé que está compuesta por nuestros pensamientos, también la mente de Cristo tiene la fé que fué una vez entregada a los Santos, como Dios les dió la mente de Cristo. Tenemos que contender por la fe de Cristo Jesús. Pablo dijo, “Tenemos la mente de Cristo”, pero tenemos que darle libertad. Por esta mente que está dentro nuestro espíritu o corazón, Dios derrama todo lo que El tiene en Su poder, por medio de esta mente, dentro tu cuerpo; así como salvación, sandidad, etc.

El reino de Dios está entre vosotros, nuestra sanidad está entre nosotros, así como lo está nuestra salvación.

Pablo dijo, “Somos el cuerpo de Cristo’. Muchos duermen porque fallan en discernir esto. Jesús se hizo tu cuerpo enfermo, atormentado, en Su muerte en la cruz, para que tú pudieras hacerte Su cuerpo, el cual está completamente libre de todo pecado y enfermedades. Tú lo haces por fé en la muerte de Cristo, discerniendo de que El tomó tu lugar en la muerte, para que tú te hicieras Su cuerpo en vida. Cuando por fé tú crees de que El cambió lugares contigo, tú eres inmediatamente sanado. Acuérdate todo el tiempo, de que tu cuerpo, el cual estuvo bajo la maldición de la ley del juicio de Dios a Moises, fué clavado en la cruz, y como tú ya eres el cuerpo de Cristo, estás libre de la maldición por tu fé en Jesús.

El pacto de Dios y todas Sus promesas son para con el Señor Jesús. Estas las recibimos por medio la fé en Jesús. El creer que somos el cuerpo de Cristo, hace las promesas nuestras. Acuérdate que nuestra fé son pensamientos intelectuales, los cuales alineamos con la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es la mente de Cristo. La fé viene por el oír de la Palabra. La fé de Cristo es una profunda convicción en nuestro corazón o espíritu. Si sólo crees que somos salvos y sanados intelectualmente quiere decir que estamos engañados y perdidos. Tiene que ser una convicción del corazón o espíritu. Con el corazón el hombre cree para justicia, y como el hombre piensa en su corazón, tal es él. Jesús dijo, “Si tú pudieses creer en tu corazón sin dudar, tú puedes tener todo lo que pidieres”. El corazón no creerá sinceramente, sino está convencido por tu devoción sincera, y tus esfuerzos sinceros para con Dios. Por eso es que la fé sin estimulación de obras es muerta. Las obras reviven tu confianza en la gracia de Dios.

La fé de Cristo dentro de ti, es liberada de opresión espiritual, cuando los cinco sentidos de tu cuerpo (vista, gusto, oído, olfato, y tacto), están muertos, y esto por medio de ayunos y sujeción. Satanás no tiene ningún modo de obrar (si él ha sido echado fuera de ti) solo por tus cinco sentidos para impedir tu fé. Ya que entendemos esto, vamos a edificar nuestra fé por el oír la Palabra de Sus promesas hacia nosotros.

Mi Dios suplirá todos tus necesidades conforme a Sus riquezas en gloria. Recuerda, aunque sea físicamenta, financialmente, o espiritualmente, El las suplirá todas. “Yo soy el Dios quien perdona todas tus iniquidades y sana todas tus dolencias”. ¡Nota, que el dijo, “todas”! “Yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti”. (Lanzarla fuera de tu espíritu).

Dios es vida y todas los atributos de vida, así como: sanidad, salvación, gozo, paz, y prosperidad, pertenecen al Espíritu de vida, y al cuerpo de Cristo, cuerpo del cual tú eres. Jesús dijo, “He venido para que tengan vida”. El pensar así, es la mente y fé de Cristo, por la cual libremente fluye la virtud. Pablo dice, ¿“Acaso no nos dará El libremente todas estas cosas en Cristo?”

El espíritu de Satanás es muerte, el enemigo de Dios. Las Escriturasnos dicen que la muerte vino por el hombre. Los atributos de la muerte son: Temor, pena, sufrimiento, tormento, pobreza, y enfermedad. Todas estas cosas están en enemistad con Dios. Cristo vino en contra de todas estas cosas: Pestilencias, tuberculosis, fiebres, inflamaciones, ardores, úlceras, tumores, sarnas, comezones, cegueras, enfermedades en las rodillas y piernas, y toda enfermedad que no está escrita en el libro de la ley, estáis redimidos de ellas. Todas estaban bajo la maldición de la ley. “Estáis bajo la gracia”. “Cristo fué hecho maldición por nosotros”. El nos redimió de la maldición con Su cuerpo en el madero.

Toda enfermedad y dolencia conocida en el mundo fué causada por el pecado. Ese pecado fué incredulidad en la Palabra de Dios. Eva cometió este pecado. Todo lo que no sea de fé es pecado. Adán trajo a todo hombre bajo la maldición por su incredulidad. Cristo redimió por fé a todo hombre de la maldición. En Adán todos mueren — en Cristo todos serán vivificados.

El envió Su Palabra (Jesús) y los sanó. Fé en Su Palabra hace la Palabra carne. Nos hacemos la Palabra, una epístola conocida y leída por todos los hombres, la Palabra de Dios hecha carne. Somos uno con la Palabra, como el cuerpo de Cristo. No hay enfermedad en Dios. “Por la herida con la cual habéis sido sanado”.

Tú tienes la naturaleza de Cristo. Ellos han vencido a Satanás por la Palabra del testimonio de ellos y la sangre del Cordero, la obra del Calvario, confesando en palabra y acto lo que El ha hecho por ellos. No te apoyes en tu propia prudencia, fíate en el Señor (la Palabra) de todo tu corazón.

Tenemos que traer cada pensamiento a cautividad en Cristo, lanzando abajo toda imaginación, temores y dudas, destruyendo así la mente carnal que está en enemistad con Dios. Dios no cambiará la cosa que ha salido de Su boca. El guardará Su Palabra para ponerla por obra.

Si por Sus llagas fuimos curados, y El no hace acepción de personas,vamos a llamar las cosas que no son, como si fuesen (No viviendo por vista — El justo vivirá por fé), entonces “Tu fé te ha sanado”.

Dios nos dice en Su Palabra, “Yo deseo sobre todas las cosas que tú prosperes y estés en salud, así como tu alma prospera”. Tu prosperidad de salud está gobernada por la prosperidad de tu alma. Es el Señor tu Dios el que te da poder para hacer riquezas. Tú debes de dar las riquezas que tienes aquí para el servicio de Dios en cambio de las riquezas eternas.

Cree (Recuerda, es una convicción del corazón) de que tu enfermedad verdaderamente su fue. Ninguna vez fallará. Tú puedes engañarte al creer sin convicción y quedarte enfermo y ser condenado, pero si crees verdaderamente, esto controlará tu cuerpo, compeliéndolo a obras de justicia y actos de prueba.

Dios nunca nos dejará ni nos desamparará. Dios nunca falla. Nosotroslo dejamos a El por incredulidad. Jesús dice, “Pide con fé sin dudar”. Juan dice, “Esta es nuestra confianza en El, lo que pidamos en Su nombre lo recibiremos”. “Si nuestro corazón no nos condena, entonces podemos tener confianza para con Dios”. Pablo dijo, “Procuro tener siempre una conciencia, sin ofensa hacia a Dios y hacia los hombres. La Escritura dice, “Todo aquel que pide recibe”. “Si algo pidieres en Mi nombre, Yo lo haré”. Jesús nos dice que glorifiquemos al Padre que está en el cielo. “Pide para que vuestro gozo sea cumplido”. El tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias en Su cuerpo en el madero, y por Sus llagas fuimos curados. Jesús dijo, “Consumado es”. Si El las llevó en Su cuerpo por ti, entonces, ¿por qué las llevas otra vez por las mentiras de Satanás?

Acuérdate que fé es una forma de rendición de tus pensamientos y voluntad a la de El. El creer Su Palabra, es un rechazo de tus propios pensamientos y tus cansados sentimientos melancólicos. El pensar pensamientos positivos de sus promesas, erradicará de tu mente pensamientos negativos de derrota, y traerá felicidad, salud, y prosperidad a tu camino. Cuando tú dejas de creer, esto deja de obrar. Todo el tiempo cuida tus pensamientos y sentimientos. “Sed, por tanto, transformados por la renovación de vuestra mente”. Remueve tu mente a una mente pura (mente de Cristo) y prueba cual es la agradable y buena voluntad de Dios. El es nuestro sumo sacerdote, tocado por el sentir de nuestras enfermedades, intercediendo en tu corazón por ti; el sumo sacerdote de tu confesión. “Con el corazón el hombre cree para justicia”, mientras, “confesión es hecha para salvación con la boca”. Confiesa, cree y recibe y se hecho sano en el nombre de Cristo Jesús, de todas tus dolencias, enfermedades y derrotas. Dios te bendiga es mi oración.

Por el Rev. George Leon Pike Sr.

Fundador de Jesus Christ’s Eternal Kingdom of Abundant Life.

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