Fe Ungida


Muchas de las veces vemos al evangelista oray por los enfermos y no pasa nada. Después esto hace que pensemos, porque nosotros damos por sentado, que si Jesús los sanó, ellos hubieran recibido su sanidad. Pero es un hecho verdadero de que Jesús no podía hacer más de lo que la fe permitía. Las Escrituras te dicen que El iba sanando toda clase de enfermedad, o toda enfermedad entre la gente, lo cual no quiere decir toda persona, pero sí toda clase de enfermedad, algún tiempo u otro. Pero tenemos las Escrituras que nos dicen de que Jesús entraba a ciertas ciudades y allí no podía hacer obras poderosas, por causa de su incredulidad. Evanglistas entran a ciertas ciudades o iglesias, donde la gente no ha sido enseñada como usar su fe, o donde han endurecidos sus corazónes contra la Palabra, y no son hechas obras poderosas de Dios.

En mi propio ministerio, he sido privilegiado de ver grandes cosas por obras de fe, pero verdaderamente puedo decir que no todos son sanados, solamente los que creen, porque es Dios el que sana, no el hombre. Yo se que Cristo dijo, que debemos sanar a los enfermos, yo enseño y predico esto. Pero también se de que debemos ser la voluntad manifestada de Dios. Como Jesús dijo, “Yo todo el tiempo hago las cosas que mi Padre hace.” Así es que no podemos hacer más que Su voluntad, y Su voluntad es la justificación por la fe, la cual trae consigo salvación y sanidad.

Una de las razónes por la que mucha gente no sana, es porque no entiende el acto de fe. Jesús enseñó que la fe sin obras es muerta. Esto quiere decir que el Espíritu de Dios debe ungir la fe, y para que El venga dentro de nuestros corazones, nuestros hechos tienen que rendirse al amor del Espíritu, que es la Palabra de Dios, para hallar la mente de Cristo.

Por ejemplo, mira a Pedro como él anduvo en las aguas. Con hechos obedeció el mandamiento, cuando Cristo le mandó que viniera; el primer paso por la fe ungida. Ahora, nota que mientras Pedro ponía su creer o su confianza en Cristo, la Palabra, él anduvo en las aguas; pero ahora míralo, el mismo Pedro, la misma fe poderosa ya quitada de las manos de Cristo, o eso es para decir que Pedro cambiando su modo de pensar de las Palabras de Cristo a las circunstancias que le rodeaban, su fe ya no estaba ungida y él inmediatamente comenzó a hundirse. ¿Qué era? El tenía la misma fe, pero era fe fuera de su lugar.

Ahora toma otro ejemplo. Mira al soldado que vino a la Palabra (Cristo) con su fe. El tenía la misma gran fe antes que viniese a Cristo, pero su siervo no estaba sano. Pero cuando él puso su fe en Jesús, la Palabra, algo pasó. El siervo fué hecho sano inmediatamente.

¿Ya ves? Es la fe ungida, la que trae liberación. Fe en la Palabra, con arrepentimiento u oración, trae el Espíritu de Dios de unción y poder, para traer la gloria. La unción rompe el yugo. Esto se cumple por medio de ayuno y oración, o una vida de soledad y meditación. Las Escrituras dicen, “El (la Palabra) dió a los setenta poder sobre enfermedades”. El es la Palabra, Cristo Jesús, la misma de ayer, hoy, y por siempre. El poder y la fe de Dios están en El, porque El es la Palabra, y Dios envió Su Palabra y sanó a todas, si podían creer. Todas las cosas son posibles, para todos los que creen.

Por el Rev. George Leon Pike Sr.

Fundador de Jesus Christ’s Eternal Kingdom of Abundant Life.

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Santidad Ante El Señor